West Indies
West Indies ou les Nègres marrons de la liberté
Robert Liensol, Roland Bertin, Philippe Clévenot, Hélène Vincent, Théo Légitimus, Georges Hilarion
- 116 min.
El filme más radical, ambicioso y operístico del mauritano Med Hondo. Para su producción se reconstruyó un navío esclavista en una fábrica abandonada de Citroën. Moviéndose por el barco, la cámara traza en planos secuencia el desarrollo de las Indias Occidentales, escuchando diversos relatos orales de figuras históricas y anónimas, en un baile en el que el vestuario y la dirección artística cambian en directo en el set para adecuarse al paso del tiempo. La cinta regala trabajados números musicales, atendiendo así a la herencia artística de los pueblos esclavizados, especialmente a la música como elemento cohesionador de una historia oral de resistencia compartida.
- Ano:1979
- Países de producción: Argelia, Francia, Mauritania
- Guión: Med Hondo, Daniel Boukman
- Fotografía: François Catonné
- Montaje: Youcef Tobni
- Productora(s): Les Films Soleil O, R.T.A., Yanek Films
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Notas de programa
British Film Institute (en inglés)
Tráiler restauración
Subtítulos en inglés
Palabras del director
Med Hondo
Lo esencial para mí en esta película es mostrar cómo luchan los pueblos y cómo el enemigo se apropia de esas luchas. Ayer, miles de seres humanos fueron secuestrados y encadenados. Hoy ya no hay cadenas, ni perros, ni colmillos de animales, ni barcos negreros, pero hay aviones, travesías, miles de hombres fuera de África. Vivo y he vivido la situación de los antillanos. Al encontrarnos todos en París, vivimos una situación idéntica de emigrantes. A partir del conocimiento social de esta situación surgieron la identificación y la voluntad de hacer esta película.
A continuación, durante siete años, acumulé documentos, leí libros, recopilé testimonios, aprendí criollo, para poder comprender a los antillanos, conocer sus dificultades y ver cómo su caso particular se une a la situación general del continente africano. (…)
La película trata sobre la esclavitud de ayer y la esclavitud de hoy, sobre las luchas seculares de los pueblos dominados. ¿Por qué un barco negrero? África fue saqueada, hace tres siglos, de su principal materia prima: el ser humano. Cientos de miles de seres humanos, en la flor de la vida, fueron llevados por todo el mundo en barcos negreros.
¿Por qué rodar esta película en una fábrica? Porque desde aquella época, las riquezas de África y de las Antillas, ya sean hombres o materias primas, «acaban en las fábricas».
Por otra parte, si esta historia se desarrolla en un barco negrero, es porque este escenario me permite representar las estratificaciones sociales, históricas y políticas: los que mandan, en la cubierta, los que sufren, en la bodega del barco: los pueblos.
También hay estratificación a nivel de la expresión. Cuanto más se asciende en la jerarquía y en el barco, más habla la gente en francés; cuanto más se desciende, más habla la gente en su lengua. De hecho, si se estudian los pueblos oprimidos, sean cuales sean, se observa que nunca han dejado de luchar a través de múltiples formas, y que quienes los oprimen nunca han dejado de encontrar medios de represalia. El dominante encuentra nuevos medios para mantener al dominado en su situación, cambiando los medios de su dominación, inventando nuevas formas, pero la dominación, por su parte, sigue siendo la misma. El caso concreto de las Antillas se inscribe en el contexto general de las luchas por la independencia de los pueblos.
En conversación con Catherine Ruelle. Entrevista aparecida en el número 8 de la revista CinémAction (1979), pp. 94-95.