
L’opéra-mouffe
Dorothée Blanck, Antoine Bourseiller, José Varela
- 17 min.
El cuaderno de notas de una mujer embarazada -estado en el que se encontraba Varda durante el rodaje- en el contexto de un documental sobre el barrio de La Mouffe en París. Tierna y respetuosa con los sujetos filmados, la partitura musical pertenece a Georges Delerue.
- Ano:1958
- Países de producción: Francia
- Guión: Agnès Varda
- Fotografía: Agnès Varda, Sacha Vierny
L’Òpera-Mouffe: Documentalismo subjetivo
Inma Merino
La primera muestra manifiesta del documentalismo subjetivo de Agnès Varda es L’Opéra-Mouffe (1958): un corto de dieciséis minutos en el que la observación sensible de la realidad se conjuga con la expresión de su imaginario. El mundo de la rue Mouffetard, en el barrio de La Mouffe (Paris V) alrededor del Panteón y entonces habitada en parte por muchas personas en la indigencia, es observado por Varda, quién, en ese momento, estaba embarazada de su hija Rosalie sintiendo en ella una eventual alteración de la sensibilidad y de la mirada. Estaba embarazada y se sentía llena de esperanza, pero en la rue Mouffetard se cruzaba con indigentes, viejos solitarios y alcohólicos sin esperanza. De esta contradicción nace L’Opéra-Mouffe, rodada en blanco y negro y sin diálogos, pero con unos cuartetos cantados, con letra de la propia Varda y música de Georges Delerue, que organizan la estructura de la película, donde coexisten un realismo a veces muy crudo, con el que retrata a los más sumidos en la indigencia o el alcoholismo, y un onirismo a veces próximo a la pesadilla que se manifiesta en imágenes que sugieren el miedo al destripamiento: después de mostrarse el vientre de una mujer embarazada, un vendedor de hortalizas parte una gran calabaza y extrae de ella las semillas. Esta tensión entre lo real y lo imaginario, haciéndose este último también presente mediante escenas protagonizadas por actores profesionales, da pie a un documento que se declara subjetivo a partir del enunciado escrito en sus imágenes iniciales: “Carnet de notes filmées rue Mouffetard à Paris par une femme enceinte en 1958”. Varda filmó el estado de los cuerpos de pobres, de clochards, de alcohólicos, de viejos frágiles y enfermos. Y, como se ha dicho, puso en escena imágenes nacidas de su imaginación bajo la influencia del embarazo: “Imágenes que nacen dentro del cuerpo”, dijo la propia Varda. El estado de su cuerpo se refleja en imágenes en contradicción con el estado de los cuerpos que filma. En una entrevista concedida a Raymond Bellour y Jean Michaud, publicada en octubre de 1961 en el nº 60 de la revista Cinéma 61, aportó un detalle muy interesante: “El film conserva constantemente el tono de una obra erosionada. Tuve un embarazo muy feliz, de manera que más bien reflejé cómo podría haber sido el de una mujer de La Mouffe. La sensibilidad no es lo que sentimos, sino lo que podemos experimentar”. Varda da una vuelta de tuerca: feliz en su embarazo, no habría proyectado tanto sus propias angustias en ciertas imágenes inquietantes, como por ejemplo la de un pollito atrapado en un vaso, sino que imaginó las que podría haber tenido una habitante de La Mouffe. La sensibilidad no se mide por lo que una siente, sino por imaginar lo que podría sentir viviendo otras circunstancias. Esta sensibilidad es una apertura hacia el otro que podría ser una misma.
Inma Merino, extractos de la publicación que acompaña la edición en BR del 'Universo Agnès Varda' (ed. Avalon, 2024).