Gabriel Azorín
Del 23 de junio de 2026 al 30 de junio de 2026
Durante décadas, ha sido habitual en el cine europeo, especialmente en el español, que los directores fueran autodidactas, al no existir apenas educación universitaria reglada en torno al séptimo arte que permitiera el acceso universal al estudio del mismo. En tiempos recientes, la deriva ha cambiado y cada vez son más los realizadores que aprenden el oficio en escuelas de cine. Además de los conocimientos adquiridos en estos centros, es igual o más importante la experiencia compartida con otros alumnos y el conformado natural de equipos de trabajo en torno a una idea común de hacer cine.
El albaceteño Gabriel Azorín encarna perfectamente esta descripción. Habiendo iniciado su carrera en la madrileña ECAM, dirigió allí los cortos Los galgos (2012) y Mañana vendrá la bala (2015). Tras graduarse, convivió un curso más con alumnos de la promoción a continuación, documentando su día a día y las metodologías empleadas en el centro. Este mediometraje, Los mutantes (2016), concebido para conmemorar el 20º aniversario de la escuela, lo puso en el mapa al ser seleccionada la pieza en el festival de Sevilla. El trabajo huye de cualquier perspectiva promocional para componer un hondo retrato de lo que supone aprender a hacer cine en grupo, preguntándose sobre la propia naturaleza de este tipo de enseñanza, seguramente más esquiva que otras. ¿Quién puede enseñar a hacer cine? ¿Es una disciplina que pueda aprenderse con un manual o siguiendo unas clases?
Paralelamente, Azorín fundó el colectivo lacasinegra junto a la también cineasta Elena López Riera y a otros artistas de diversas disciplinas audiovisuales, conformándose este grupo como un laboratorio de experimentación en torno a diversas expresiones de imagen y sonido. La relación que establece aquí con su director de fotografía Giuseppe Truppi perdura hasta hoy y dota de consistencia visual a su obra.
Tampoco es casual que un profesor suyo de la ECAM, Carlos Muguiro –primer director artístico del festival Punto de Vista–, esté ahora al frente de la Elías Querejeta Zine Eskola en Donostia, y que Azorín fuese a recalar ahí para el desarrollo de su primer largometraje, Anoche conquisté Tebas (2025). Mucho se ha implicado en este proceso el productor Carlos Pardo Ros, con el que Azorín ha trabajado en diversas áreas en producciones suyas anteriores.
Además de este mapa de nombres interconectados, importante para explicar cuál es el contexto creativo del cine español de la última década; esta idea de comunidad, de colectivo con ideas y sentimientos compartidos, está en el corazón de Anoche conquisté Tebas. El filme, enteramente rodado en las termas orensanas de Bande, imagina a un grupo de amigos que las van a visitar en el tiempo presente y los funde con un contingente de soldados romanos que descansan ahí entre batallas. En este espacio liminal, los sentimientos escondidos en otras circunstancias comienzan a aflorar, ofreciéndose una imagen de los soldados delicada y tendente a los cuidados entre ellos, que habitualmente se asocia más a la mujer.
Además de la deconstrucción de los roles de género y de esta sutil exaltación de la amistad masculina sin prejuicios, destaca la cinta por rodar de manera naturalista la noche, huyendo de contaminaciones lumínicas artificiales. Es por ello que la proyección de este largo está vinculada, justo cerrando la programación de la filmoteca en esta temporada y dando la bienvenida a la pausa estival, a los ciclos de conversaciones ‘Encuentros de la noche’, organizadas por la Agrupación Astronómica Coruñesa Ío. Azorín estará acompañado en esta última sesión por Xosé Cobas, creador del álbum ilustrado Soño dunha sombra. Juntos conversarán precisamente sobre cómo el arte puede captar la noche.
Los galgos
Mañana vendrá la bala
Los mutantes
Il rumore dell’universo
Anoche conquisté Tebas