El cine y el teatro en Galicia: la presencia de Tespis (una aproximación)
Del 24 de marzo de 2026 al 25 de marzo de 2026
El teatro y el cine representan las bases de la resistencia cultural en Galicia durante los años sesenta, retroalimentándose mutuamente con grande auge y actividad social. Los actores del teatro aficionado e independiente encuentran en el nuevo cine gallego una nueva forma de expresión; y el cine encuentra en el teatro un aliado necesario para llevar a cabo un montón de proyectos culturales; muchos extraviados, alguno secuestrado como “A tola”, de Miguel Gato, y otros recuperados o en proceso de recuperación como la película “Malapata”.
En esa resistencia cultural comienzan a interactuar actrices y actores, autores dramáticos y directores o cinéfilos, para crear productos culturales de los que aún estamos recuperando algunas de sus manifestaciones. Ha sido recientemente y a raíz de dos estudios teatrales que hemos tenido constancia de algunos trabajos de cine; cortos y mediometrajes que, tras su digitalización, vienen a incrementar el cuerpo del cine gallego.
Queremos también centrar nuestra atención en esa interacción entre el teatro aficionado y el cine gallego, tomando como referencia dos grupos teatrales como Tespis de A Coruña y el Teatro Estudio de Ferrol. En ambos casos tenemos manifestaciones cinematográficas que vienen a complementar la idea del nacimiento del cine gallego e influir en el posterior desarrollo del mismo. Se trata pues de mostrar dos cortos dirigidos por Eduardo Alonso: “As muletas”, con el grupo Teatro Estudio de Ferrol, y “Quizais un home”, con un actor de Tespis; y “Manuel Antonio” y “O aparecido”, dirigidas por José Antonio Jiménez con actrices y actores de Tespis.
La carencia de una industria cinematográfica gallega o de una profesión teatral no impidió una producción de carácter amateur y documental, que también permitió cierta presencia de intérpretes aficionados gallegos en el panorama cinematográfico profesional español, como pueden ser José Redondo Santos y José Luis Caramés, de la cantera herculina, o los hermanos Vivanco y Carlos Dapena “Carlos Toren”, del Teatro Estudio de Ferrol.
Esa resistencia cultural, a pesar de la censura, marcó el camino de recuperación de la lengua gallega y su uso cotidiano en las manifestaciones culturales y permitió la consolidación paulatina de cierta industria y crítica cinematográfica, la profesionalización teatral, o la aparición del doblaje en gallego protagonizada, entre otros, por Juan Rodríguez Guisán; cuestiones que iban a marcar la renovación cultural en las décadas siguientes, abriendo nuevas salas de exhibición para el cine y circuitos teatrales para el teatro gallego.
por Francisco Oti Ríos.
As muletas + Quizáis un home!
Manuel Antonio