Béla Tarr / László Krasznahorkai
Del 11 de febrero de 2026 al 27 de febrero de 2026
El húngaro László Krasznahorkai, premio Nobel de literatura en 2025, es un nombre que la comunidad cinéfila reconoce por sus colaboraciones con su compatriota Béla Tarr, tristemente fallecido a inicios de 2026. Su obra maestra Sátántangó (1994) – basada en una novela del primero – es material de culto y las otras cuatro colaboraciones entre ellos son muy respetadas.
Quien conozca bien su filmografía, sabrá que en 1987 salió la primera película del tándem escrita por Krasznahorkai, La condena, pero fue en realidad el tango satánico lo que los unió en 1982. Tarr estaba obsesionado con el libro y por dos veces visitó al escritor para pedirle permiso para la adaptación. Krasznahorkai, que no pensaba en imágenes, sino en palabras, se negó. Sin embargo, la insistencia del cineasta acabó por convencerlo para decirle sí en una tercera visita, siempre y cuando él mismo adaptara la novela. Tarr se puso a trabajar de manera independiente con una troupe amateur y se juntó con un material filmado ingente en 1985. Quedó sin dinero para el laboratorio y el montaje. Además, las autoridades soviéticas del momento tampoco veían con buenos ojos la temática del filme, que gira en torno a la decadencia de una cooperativa agraria, y pusieron muchos obstáculos. Solo años más tarde, consiguiendo financiación de una televisión, logró finalizar esta magna obra.
Su lenguaje cinematográfico quedó perfectamente asentado en esta cinta de largos planos secuencia, con una cámara siempre móvil pero que avanza despacio y deja tiempo para la reflexión existencialista, la contemplación del espacio – un protagonista más – y los personajes. La precisa composición, un tiempo medido y la belleza de un impoluto blanco y negro son marcas de la casa.
A Krasznahorkai le gustó la experiencia. Escribió junto a Tarr la citada La condena y después adaptó a George Simenon en El hombre de Londres (1997); prestó otra novela suya, Armonías de Werckmeister (2000), para que Tarr la llevara al cine; y participó también en el último largometraje del artista, El caballo de Turín (2011), aportando su irónica y ácida visión a una trama apocalíptica que parte de una anécdota del filósofo Friedrich Nietzsche.
Este ciclo incluye todas sus colaboraciones. Considerados unos maestros del slow cinema, sus cintas han alcanzado un estatus de culto que encuentra pocos rivales en el cine europeo de los últimos cuarenta años.