Banda sonora para un golpe de estado
Soundtrack to a Coup d’Etat
Patrice Lumumba, Louis Armstrong, Nikita Khrushchev, Dizzy Gillespie, Andrée Blouin, Abbey Lincoln, Max Roach, Malcolm X, Nina Simone, John Coltrane, Duke Ellington, Miriam Makeba, Gamal Abdel Nasser, Fidel Castro
- 150 min.
Partiendo de la influencia de los músicos afroamericanos de jazz como embajadores culturales de los Estados Unidos en los años cincuenta y sesenta en África y Asia, Grimonprez monta a ritmo de hard bop una intricada trama sobre los movimientos de descolonización. Centra su atención en el Congo como territorio de enfrentamiento en la Guerra Fría, lo que derivó en el asesinato de su primer presidente como país libre, Patrice Lumumba, y sentó las bases del imperialismo moderno poscolonial. Con diversas filmaciones de archivo editadas con rigor histórico y elaboradas digresiones, la cinta innova nos grafismos en pantalla, evocadores de los del sello Blue Note y con una función estética y narrativa más allá del simple traslado de información. Un documental tan complejo como bien estructurado, comprometido sin resultar aleccionador.
- Ano:2024
- Países de producción: Bélgica, Francia, Países Bajos
- Guión: Johan Grimonprez
- Fotografía: Jonathan Wannyn
- Montaje: Rik Chaubet
- Productora(s): Onomatopee Films, Warboys Films, Zap-O-Matik, ZKM Karlsruhe, BALDR, RTBF, VRT
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Crítica del filme
Carlos Losilla (Caimán. Cuadernos de cine)
Tráiler
VOSE
Notas del director
Johan Grimonprez
En 1956, justo antes de que Ghana se declarara independiente, Louis Armstrong actuó ante un auditorio repleto en Accra para, entre otros, Kwame Nkrumah, el futuro presidente de Ghana. Cuatro años más tarde, Armstrong aterrizó en el Congo durante una gira organizada por el Departamento de Estado de EE. UU. Su presencia provocó una tregua espontánea en la batalla que se había desatado como consecuencia del intento de Bélgica de recuperar el control sobre su antigua colonia. Fue una batalla que comenzó apenas unas semanas después de la ceremonia de independencia. Desde Leopoldville (hoy Kinshasa), Armstrong viajó a Katanga para actuar ante las tropas de la ONU que se habían instalado allí para ayudar a expulsar a los soldados belgas. Investigaciones recientes han revelado que la CIA utilizó a Armstrong como caballo de Troya en Katanga. Durante la visita de Armstrong, 1500 toneladas de uranio de alta calidad yacían a la intemperie en Katanga. Como la CIA temía que la Unión Soviética se enterara, utilizó el concierto de Armstrong como tapadera para preparar el transporte del uranio a EE. UU. sin ser detectados. Sin embargo, Armstrong no fue solo un peón involuntario de la agenda política estadounidense; hubo momentos en los que el gran intérprete dejó de sonreír y alzó la voz: se negó a tocar ante un público segregado en Sudáfrica y, cuando se envió a la Guardia Nacional a Little Rock, Arkansas, para impedir la entrada de estudiantes negros, Armstrong canceló su gira como embajador del jazz en Rusia con estas palabras: «Que el Gobierno se vaya al infierno». (…)
Otra voz destacada en el coro polifónico de Banda sonora para un golpe de estado es la de Malcolm X. Después de que se expulsara a Fidel Castro de su hotel de Manhattan, Malcolm X lo invitó a alojarse en el Hotel Theresa de Harlem. Cuando los líderes del Sur Global acudieron a Harlem para visitar a Castro, el Hotel Theresa se convirtió en la cumbre de una ONU alternativa. X se refirió a ello como una «Conferencia de Bandung» en Harlem. En un intento por llevar a Estados Unidos ante la corte internacional por violaciones de los derechos humanos, viajó a África para pedir apoyo a los líderes africanos. Fue el propio X quien dijo: «Mientras creamos que debemos arreglar Mississippi antes de preocuparnos por el Congo, nunca arreglaremos Mississippi, no hasta que empecemos a darnos cuenta de nuestra conexión con el Congo».
Por último, está lo que el novelista congoleño In Koli Jean Bofane denomina en la película un «algoritmo de Congo S.A.» en constante evolución: un algoritmo perfeccionado en algún lugar entre Washington, Londres, Bruselas y Kigali, donde Congo S.A. se ha convertido en el proveedor mundial de minerales estratégicos necesarios para llevar la guerra al espacio. La tesis de Congo S.A. es que todas las grandes guerras se han librado en gran medida gracias a los minerales que proporcionaba el Congo. En la Primera Guerra Mundial fue el caucho; durante la Segunda Guerra Mundial, el uranio de alta calidad que solo se encontraba en el Congo en aquella época fue esencial para construir las primeras bombas atómicas que se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki; en Vietnam fue el cobre de las interminables balas que se enviaron allí; y ahora, los materiales estratégicos para llevar la guerra al espacio.
La película se convirtió en gran medida en un diálogo y un esfuerzo colaborativo con Eve Blouin (hija de Andrée Blouin) e In Koli Jean Bofane, quienes tan generosamente nos permitieron incluir sus imágenes familiares personales y películas caseras, indispensables para construir la poesía íntima de la película.
Se recabaron entrevistas inéditas especialmente para la película. Entre ellas se encuentran los discursos de Patrice Lumumba, que se creían perdidos, pero que fueron descubiertos en el sótano del AfricaMuseum de Bruselas.