
The Thoughts That Once We Had
- 108 minutos
Una historia personal del cine por Thom Andersen, partiendo de los conceptos de la imagen-movimiento y la imagen-tiempo de Gilles Deleuze.
- Ano:2015
- Países de producción: Estados Unidos
Una historia personal del cine por Thom Andersen, partiendo de los conceptos de la imagen-movimiento y la imagen-tiempo de Gilles Deleuze.
The Thoughts That Once We Had es una historia personal del cine, parcialmente inspirada en los conceptos de Gilles Deleuze, la imagen-movimiento y la imagen-tiempo (citas a estos libros no paran de aparecer) y en mi descubrimiento de la comedia musical de Hollywood, viendo un maratón en TCM en la noche de fin de año de 2014. Puede que poco de estas inspiraciones haya quedado en el filme, pero se trata sin duda de una historia personal del cine. Por supuesto, muchas otras son posibles y la de cualquiera es tan válida coma la mía.
Un título con el que trabajaba era Grandes momentos en la historia del cine, pero el filme superó al título. Se ha vuelto más ambicioso. Tomó una forma que me gusta. El título no intenta decir que el cine está muerto. Al contrario: toda arte hoy aspira a la condición del cine. En vez de eso, el título sugiere que las imágenes en movimiento y los sonidos son pensamientos en sí, pues las películas no se perciben, se recuerdan.
The Thoughts That Once We Had cuenta más de lo que sé, incluso si he aprendido unas cuantas cosas sobre cine y sobre mi relación con él al hacer esta película: pocos cineastas son capaces de fabricar lo que Deleuze llama una “imagen-afecto”, una imagen que deja huella en la cara como afecto puro que es; la melodía de la mirada también es rara; cuanto más fundamentada la cámara, mejor (lo que enseñaba Joris Ivens); un plano de El undécimo año de Dziga Vertov anticipa Wavelength; leer en alto es la más cinematográfica de las acciones; mi interés en el cine es más carnal de lo que pensaba; lo que interesa a la cámara no viene dado, es algo que la cámara descubre y torna nuevo en cada plano. A otros espectadores les vendrán a la mente otros pensamientos.
Esto sonará un poco formidable, pero también he querido añadir un poco de vulgaridad americana al llamado “ensayo fílmico”. El filme no estaba calculado para que los liberales se volviesen locos; simplemente me salió así.
Thom Andersen