
Os Lobos
Joaquim Almada, Francisco Amores, Joaquim Avelar, Palmira Avelar
- 83 minutos
Pero, con tanta inexperiencia, tanto cine aficionado y tanta improvisación, el “milagro” ya acontecido en las Mulheres da beira se repitió y mismo se amplió. Pues Os lobos es un film aún más fascinante que el anterior. Tenían razón nuestros críticos más perspicaces, como Roberto Nobre ou Félix Ribeiro, que siempre defendieron que Os lobos era “la más bella joya que la cinematografía portuguesa del periodo mudo tiene para mostrar” (Félix Ribeiro). Si es con un criterio absoluto o no (el Douro de Oliveira o María do Mar de Leitão de Barros son obras más importantes), es, innegablemente, una obra hermosa, sorprendente y radical.
(…) Lo que a mí más me sorprende (y con cada nueva visión del film me deja más perplejo) es cómo Rino Lupo lo consiguió sin una orientación estética segura y sin siquiera un argumento sólido al que agarrarse. Si pensamos fríamente en la estructura del film, es algo extraño, con aquel prólogo marítimo que nada tiene que ver con el resto de la acción y con personajes y situaciones que nunca se definen dramáticamente. La construcción del film es enteramente anárquica (y muchas veces bastante primaria) pero eso no impide que, casi con la construcción de cada plano, suceda el cine. Es de su vagar (vagar en varios sentidos) que Os lobos retira su paradójica singularidad. Film hecho a la deriva, se afirma en esa deriva, servido plásticamente, como sucediera en Mulheres da beira, por la fabulosa fotografía de Artur Costa de Macedo, que en esta buena copia podemos apreciar mejor.
(…) Si hay una “escuela portuguesa”, como algunos defienden, en nuestro cine, sus fundamentos están en este film esdrújulo, con lugar seguro en cualquier antología de lo insólito que se precie o que se quira organizar. Obra “resplandeciente”, como se dice del gótico final, situada entre el hiperrrealismo y el surrealimso, en el vértice de una estética de lo insólito que raras veces, en nuestro imaginario, habrá tenido tanta fuerza y tanta singularidad. (João Bénard da Costa)