El soldado americano
Der amerikanische Soldat
Kurt Raab, Lilith Ungerer, Hanna Schygulla, Peer Raben
- 77 min.
Ricky es un tipo duro que se ha refugiado en los Estados Unidos huyendo de la justicia alemana. Es contratado por tres policías para cometer diferentes asesinatos hasta que estos deciden que sabe demasiado.
- Ano:1970
- Países de producción: Alemania
- Guión: Rainer Werner Fassbinder
- Fotografía: Dietrich Lohmann
Comentario del filme
Ben Sachs (Cine-phile)
La última toma de EL SOLDADO AMERICANO es una de las más memorables de la carrera de Rainer Werner Fassbinder: en un largo plno fijo de varios minutos, dos delincuentes son abatidos por la policía y mueren a cámara lenta; cuando uno de ellos cae al suelo, su hermano (que acaba de aparecer en escena) intenta abrazarlo, pero lo hace torpemente, lo que da lugar a un enredo de cuerpos incómodo, incluso cómico. Una canción, coescrita por Fassbinder y titulada «So Much Tenderness», acompaña la acción y añade una capa de ironía a lo que está sucediendo. Hasta ese momento, la película había mostrado poca ternura, y lo que se ve aquí parece demasiado poco y llega demasiado tarde. La toma es otro recordatorio del director de que el amor es más frío que la muerte, una fuente de humillación que se burla de las personas al fingir que las pone en contacto con otras. En cuanto a los primeros 75 minutos de EL SOLDADO AMERICANO, constituyen otra de las interpretaciones personales de Fassbinder sobre las películas policíacas y la anomia espiritual, siguiendo al personaje principal mientras se mueve por los bajos fondos criminales de Múnich tras regresar de una estancia en Vietnam. Comete varios asesinatos por encargo y se ve envuelto en algunas aventuras sexuales, sin mostrar apenas emoción en ninguna de ellas. De hecho, EL SOLDADO AMERICANO es una de las películas más contenidas emocionalmente de Fassbinder; tiene el aire de un ejercicio técnico, con actores que siguen los pasos de las películas de gánsteres, pero se niegan a comprometerse con ellas. Sin embargo, hay indicios del cine emocionalmente comprometido al que Fassbinder pronto se dedicaría, como el monólogo pronunciado por uno de los personajes (en otra toma larga e ininterrumpida) que anticipa ciertos elementos narrativos de TODOS NOS LLAMAMOS ALÍ. Pero, en su mayor parte, se trata de una obra fría y amarga, descrita acertadamente por Dave Kehr como «una auténtica película punk».
Traducción propia del inglés.