El dios de la peste
Götter der Pest
Hanna Schygulla, Margarethe von Trotta, Harry Baer, Günther Kaufmann, Carla Egerer
- 91 min.
Recientemente salido de la cárcel, Franz Walsch trata de encontrar a su hermano para volver a los negocios con él. Pero descubre que ha sido asesinado por su amigo más viejo porque sospechaba que era un delator. Cuando Franz se encuentra con el asesino no siente rencor, solo alegría de verlo.
- Ano:1969
- Países de producción: Alemania
- Guión: Rainer Werner Fassbinder
- Fotografía: Dietrich Lohmann
Plagas de Dios: el tortuoso cine de Fassbinder
Jonathan Rosenbaum
Rainer Werner Fassbinder solo tenía veinticuatro años cuando rodó sus cuatro primeras películas en 1969, la tercera de las cuales fue Dioses de la peste. Años más tarde, cuando elaboró una lista con los que él consideraba sus diez mejores largometrajes, Dioses de la peste ocupó el quinto lugar. La única otra película muy temprana de esta lista era su séptimo largometraje, Atención a esa prostituta tan querida —una de las seis películas que realizó en 1970—, que ocupaba el primer lugar.
Fassbinder, un empedernido creador de listas que disfrutaba abiertamente de ese pasatiempo un tanto adolescente, también clasificó sus diez películas favoritas realizadas por otros (encabezadas por La caída de los dioses, de Luchino Visconti) y sus diez actrices y actores favoritos, tanto en las películas de otros como en las suyas propias: Marilyn Monroe, Hanna Schygulla, Clark Gable y Armin Mueller-Stahl. También se colocó, de forma plausible, a la cabeza de su lista de los diez directores más influyentes de la Nueva Ola alemana.
Se puede argumentar que el Fassbinder temprano se caracteriza por ciertos fundamentos crudos e irreductibles, incluidas las contradicciones que perseguirían el resto de su prolífica obra, que terminó, de forma triste pero previsible, con su muerte por sobredosis en 1982. Para empezar, su crítica izquierdista de la cultura de la clase media alemana se veía contradicha y matizada por un fatalismo y un derrotismo muy conservadores. Parecía convencido de que el cambio era imposible y, en ocasiones, incluso parecía disfrutar de ese hecho, un sentimiento ya expresado en el título de su primer largometraje, El amor es más frío que la muerte, que inevitablemente sugiere la noción romántica alemana de que la muerte debe ser, de alguna manera, incluso más cálida que el amor. En la mayoría de estos primeros largometrajes, la crueldad en grandes dosis se contrapone a menudo a la ternura, casi siempre en dosis más pequeñas, aunque una característica distintiva de Dioses de la peste es que sus dosis de afecto y ternura tienden a ser más dulces y amplias de lo que se espera normalmente de Fassbinder. Además, el coqueteo heterosexual y la prostitución se contraponen al homoerotismo en estas primeras películas policíacas, y el deseo de independencia se contrapone a la brutalidad y la aparente permanencia del Sistema (conocido como el Sindicato en El amor es más frío que la muerte), tan metafóricamente relevante como debían parecerle a Fassbinder y sus posturas rebeldes en aquella época la industria cinematográfica comercial y sus ramificaciones. Como señaló Hanna Schygulla en una entrevista, al reflexionar sobre lo que, en su opinión, Fassbinder quería lograr en sus primeras películas, se decantó por la palabra inglesa «upset» (perturbar): sus películas son realmente perturbadoras, no solo por su diseño, sino también por su ejecución.
Extracto del libreto de la edición en blu-ray de Arrow Video ‘The Rainer Werner Fassbinder Collection, vol. III’ (2022). Traducción propia.