
Dead Man
Dead Man
Johnny Depp, Gary Farmer, Lance Henriksen, Michael Wincott, Crispin Glover, Iggy Pop, Robert Mitchum, Steve Buscemi, Alfred Molina, Gabriel Byrne, John Hurt, Mili Avital, Eugene Byrd, Billy Bob Thornton, Jared Harris
- 121 minutos
William Blake deja su puesto de contable en Cleveland para trasladarse a la inhóspita ciudad industrial de Machine, en el Salvaje Oeste. Pero allí descubre que el trabajo que iba a ocupar ya está siendo ejercido por el hijo del director de la empresa, quien mata a su mujer cuando la descubre con Blake en la cama. Él, a su vez, liquida al marido, por lo que pasa a ser un fugitivo buscado por la ley.
- Ano:1995
- Países de producción: Alemania, Estados Unidos, Japón
- Guión: Jim Jarmusch
- Fotografía: Robby Müller
- Montaje: Jay Rabinowitz
- Productora(s): Pandora Filmproduktion, JVC Entertainment Networks, Newmarket Capital Group
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“Un director que solo sabe de cine es un pésimo director”
Entrevista a Jim Jarmusch en Letras Libres por Mauricio González Lara.
Montaje con música de Neil Young
Tema Dead Man mezclado con escenas del filme.
Viaje al fin de la noche
Sergi Sánchez
Dead Man es “el western que Andrei Tarkovski siempre quiso rodar”. Es, por tanto, un western espiritual, abstracto e interior, un western que pocos estaban preparados para disfrutar en un momento en que el género había sido finiquitado incluso en su vertiente crepuscular; Clint Eastwood se ocupó personalmente de firmar su certificado de defunción en la magnífica Sin perdón (Unforgiven, 1992). “El western como género no me interesa”, sostiene Jarmusch. “Por ejemplo, no me gusta John Ford porque idealiza a sus personajes y utiliza el western para reforzar algún tipo de código moral”. Y prosigue: “Sólo me gusta porque proporciona un marco que puede llegar a ser alegórico”. El choque de culturas, presente en toda la obra de Jarmusch, toma en Dead Man una nueva forma, la consistente textura del discurso político. No se trata de hablar de la América del melting pot, ni siquiera de recordar y castigar el genocidio indio como hicieron otros westerns “independientes” como Soldado azul (Blue Soldier, 1970, Ralph Nelson) o Pequeño gran hombre (Little Big Man, 1970, Arthur Penn). Dead Man habla de la América contemporánea partiendo de una convención clásica -el hombre culto y cultivado del Este que viaja al Oeste para encontrar su futuro- con el objetivo de, poco más allá de su hipnótica secuencia inicial, reducir los rasgos genéricos del western a su esencia, a un esqueleto narrativo desdramatizado y desmitificado. En su excelente análisis de la película, Jonathan Rosenbaum define con diáfana puntería el sentido político de Dead Man: “Es el primer western hecho por un cineasta de raza blanca que asume y se dirige a los nativos norteamericanos, y que ofrece uno de los más desagradables retratos del capitalismo blanco norteamericano que se puede encontrar en el cine de nuestro país”.
“Nunca pasa nada”, por Sergi Sánchez, en Casas, Quim (coord.), Jim Jarmusch. Itinerarios al vacío, T&B Editores, 2003, pp. 25-26