Crónica de los años de fuego
Waqāʾiʿu sinīna l-jamri / وقائع سنين الجمر
Yorgo Voyagis, Leila Shenna, Mohammed Lakhdar-Hamina
- 177 min.
A través de los ojos de un campesino, sigue diversos acontecimientos históricos entre 1939 y 1954 que explican el contexto que desembocó en la guerra de la independencia por Argelia. Rodada con grandes medios, al estilo de una superproducción épica, es uno de los filmes más relevantes de la historia del cine argelino. Obtuvo la Palma de Oro en Cannes.
Restauración apoiada pola Hobson/Lucas Family Foundation. Esta restauración fai parte do African Film Heritage Project, creado pola The Film Foundation, FEPACI e UNESCO – en colaboración con Cineteca di Bologna – para axudar a localizar, restaurar e difundir o cinema africano.



Unas palabras del director
Mohammed Lakhdar-Hamina
No me gusta la demagogia. No he querido hacer una película sobre la guerra de Argelia. En primer lugar, ya no es momento de ajustar cuentas. Y demasiado fanatismo en el mundo devuelve al hombre a su confusión. Amo a mi país, me gusta que la gente coma hasta saciarse y se sienta como en casa. Lo que me interesa es sondear el corazón de un hombre para intentar adivinar y después contar hasta dónde llega su valor, su confusión o su cobardía. Si bien viví como adulto el advenimiento de la independencia de mi país, de niño conocí los grandes momentos de su colonización. Y en la mirada de un niño se cuela más humor, sentido común y reflexión que en el ojo fanático del adulto. Por eso desconfío de la hipocresía política. Los mismos errores pueden repetirse de otra manera. El oráculo de mi película sigue existiendo hoy en día. La memoria popular nunca muere. Cuando Miloud se va al final de la película, es porque transmite la tradición oral a un niño, pero no muere, sino que renace una y otra vez. En Argelia preocupa que pueda hacer la secuela, la misma película hoy en día, en la que Miloud bien podría, en su llamamiento a la reflexión, seguir dirigiéndose a los niños y a los muertos, dado que los vivos son capaces de tanta cobardía. Añadiré que mi película se rodó en Panavision con sonido magnético, quizá, además de por mi pasión por el cine y la técnica, para contradecir a todos los pseudorrevolucionarios para quienes una película «pura» y «militante» debe ser torpe, en 16 mm, en blanco y negro, hecha con lo que haya a mano. Eso también es racismo. Quiero que se sepa que, tanto en el plano técnico, deliberadamente cuidado, como en el ideológico, Crónica de los años de fuego es para mí lo que son los recuerdos, sin mentiras, con un afán de desmitificación.
En entrevista con Anne de Gasperi (Le Quotidien de Paris, mayo de 1975). Traducción propia.