
Caras y lugares
Visages villages
Agnès Varda, JR, Laurent Levesque, Jean-Paul Beaujon, Amaury Bossy, Yves Boulen
- 94 minutos
El artista gráfico urbano JR y la veterana realizadora Agnès Varda unen fuerzas en este filme a cuatro manos que los lleva a visitar los confines de toda Francia, sus aldeas, calles, explotaciones agrícolas y fábricas. Un retrato de tipos diverso de un país en proceso de cambio, que evolucionó un mundo desde que Varda sacara su cámara por las calles de París en Daguerrotipos (1976) o recorriese las pueblos en Los espigadores y la espigadora (2000). El trabajo fotográfico de JR añade una nueva dimensión a este renovado y vitalista pulso a la sociedad francesa.
- Ano:2017
- Países de producción: Francia
- Guión: Agnès Varda, JR
- Fotografía: Roberto De Angelis, Claire Duguet, Julia Fabry, Nicolas Guicheteau, Romain Le Bonniec, Raphaël Minnesota, Valentin Vignet
- Montaje: Maxime Pozzi-Garcia, Agnès Varda
- Productora(s): Ciné Tamaris, Social Animals, Rouge International
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Los otros rostros y lugares de Agnès Varda
Artículo de Héctor Llanos Martínez en El País sobre las conexiones de Caras y lugares con otros títulos de la filmografía de Varda
Trailer del filme
Versión original subtitulada
Para espectadores que crean en un cine humanista
Manu Yáñez (Fotogramas)
Desde su planteamiento inicial, este documental con forma de road movie rural exhibe su excentricidad con una jovialidad festiva: ¿qué hacen juntos una cineasta de 89 años (la majestuosa Agnès Varda) y un fotógrafo y muralista de 35 (el reputado JR)? ¿Qué les lleva a viajar por una poco insigne colección de parajes de la campiña francesa? Sería tentador afirmar que simplemente quieren estar juntos y celebrar su amistad, demostrando, de paso, que la juventud es una cuestión de espíritu mucho más que de primaveras cumplidas. Sin embargo, Caras y lugares es mucho más que eso, como demuestran, por ejemplo, las derivas impredecibles de esta película feliz, pero también melancólica. Ahí está el momento en que la memoria personal y la histórica confluyen en una imagen del fotógrafo Guy Bourdin (tomada por Varda en 1960), que JR fija sobre las ruinas de un búnker nazi varado en una playa de Normandía. O la impagable visita del dúo protagonista a Rolle, Suiza, en busca del esquivo Jean-Luc Godard, genio y figura.
En Caras y lugares, el azar deviene la fuerza motora de una obra que es, a la vez, un testimonio vivencial, un ejercicio ensayístico y un escenario para el encuentro entre iguales. De hecho, Varda lleva años (desde Los espigadores y la espigadora, en 2000) intentando demostrar que el diálogo franco con los otros es el mejor método para entenderse a uno mismo y, en su caso, también al arte cinematográfico. En su nuevo film, Varda se sitúa siempre a la altura de sus interlocutores, a los que interpela con curiosidad y termina homenajeando al empapelar las fachadas de sus casas o lugares de trabajo con retratos gigantes de ellos mismos. Efímeros ejercicios de arte plástico que adquieren una dimensión profunda al elevarse como ofrendas al tesón, la nobleza y el espíritu colectivo de estos hombres y mujeres comunes. El film de Varda y JR contiene un gesto humanista de primer orden, una dulzura que nos anima a conservar la fe en el cine como guía luminosa en tiempos de oscuridad.