Kontinental ’25
Eszter Tompa, Gabriel Spahiu, Adonis Tanța, Oana Mardare, Șerban Pavlu
- 109 min.
Orsolya es alguacila en la ciudad de Cluj, en Transilvania. Fiel a su cargo, debe ejecutar el desahucio de un hombre sin techo que vive en el sótano de un edificio del centro destinado a convertirse en un hotel de lujo. Pero un suceso inesperado la confronta de pronto con sus propias contradicciones, desencadenando en ella una profunda crisis moral.
- Ano:2025
- Países de producción: Luxemburgo, Reino Unido, Rumanía, Suiza
- Guión: Radu Jude
- Fotografía: Marius Panduru
- Montaje: Ron Rosen, Armen Gasparian, Steven Lang
- Productora(s): Saga Film, Bord Cadre Films, Sovereign Films, Paul Thiltges Distributions
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Kontinental '25: Radu Jude, un móvil, 10 días de rodaje y una metáfora kafkiana y genial (****)
Luis Martínez (El Mundo)
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Comentario del director
Radu Jude
La primera chispa de la historia surgió de una noticia que leí hace años sobre una situación similar. Tomé notas e incluso se la propuse en su momento a HBO Rumanía para una película para televisión, pero no salió adelante. Con el tiempo, la historia siguió rondándome la cabeza, sobre todo a medida que el desarrollo inmobiliario y la desigualdad se hacían más pronunciados en Rumanía. A pesar del aumento del PIB, la brecha entre ricos y pobres no ha hecho más que crecer, y eso es muy preocupante.
En algún momento, leí un artículo sobre Europa ‘51, de Rossellini, y volví a ver la película. Me llamó la atención el tema: una mujer consumida por la culpa, en busca de la redención. Vi paralelismos con mi historia y decidí explorar esos temas, pero de una manera menos metafísicamente trágica y más basada en una mezcla muy contemporánea de comedia y drama. Podría decirse que mi película es una especie de caricatura de Rossellini. Y hubo otra influencia más: volví a ver Psicosis, de Hitchcock, que inspiró la estructura de la película. Psicosis comienza con una víctima y luego cambia el foco hacia el perpetrador. Seguí esa idea: la historia del vagabundo da paso a la de Orsolya. Ella no es la asesina, pero, de una manera simbólica, siente que podría ser cómplice, como todos los que la rodean, en cierta forma. Así es como tomó forma la película.