El viaje a la felicidad de mamá Küster
Mütter Kusters Fahrt zum Himmel
Brigitte Mira, Ingrid Caven, Armin Meier, Irm Hermann, Karl-Heinz Böhm
- 120 min.
Mamá Küster está montando enchufes con su hijo y su nuera cuando reciben la noticia de que su marido se acaba de suicidar tras matar a su jefe, que lo acababa de despedir.
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Rainer Werner Fassbinder
El viaje a la felicidad de mamá Küster
Versión lingüística:VOSEFormato:35mm.
- Ano:1975
- Países de producción: Alemania
- Guión: Rainer Werner Fassbinder, Kurt Raab (Historia: Heinrich Zille)
- Fotografía: Michael Ballhaus
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Yann Lardeau
Si el angelismo encarna la muerte, la fuerza que mata, la belleza soberana del gesto asesino, el hacerse santo pone de relieve la prueba, el sufrimiento. En definitiva, el movimiento del angelismo y el de hacerse santo parecen polos opuestos: el angelismo atañe a los verdugos y su movimiento es el de una caída —desde el glorioso cielo hasta la inmundicia del crimen—; el hacerse santo atañe a las víctimas y su historia es la de una ascensión, de un desprendimiento, de una renuncia a este mundo, de la participación humana en lo divino —sería más propio decir en lo sagrado. Felix Weber, el desgraciado doble de Hermann, lleva una cruz al cuello; los sinsabores de Emma Küster (Brigitte Mira) son precisamente los de su ascensión al cielo (El viaje a la felicidad de Mamá Küster). De Caribdis a Escila, su itinerario es un malvado y siniestro juego de la oca —un recorrido en el que se abonará sistemáticamente a las casillas negativas de dicho juego, regresando, cada vez que tira el dado, a la casilla de salida, la del desasosiego y la soledad. El suicidio de su marido, después del asesinato de su jefe, que le había amenazado con despedirlo; luego la prensa, que la arrastra por el lodo, y un fotógrafo que se hace rico exhibiendo el universo privado de Mamá Küster y su familia; su hijo y su nuera que la abandonan, temerosos de perder su reputación; su hija (Ingrid Caven) que también la abandona y utiliza el final trágico de su padre para abrirse camino en el mundo de la canción; el partido comunista, que explota el asunto en beneficio propio para luego dejarla tirada; la Fracción Armada Roja, que también explota la situación y conduce a Mamá Küster a la muerte —la ascensión al paraíso es en realidad una bajada a los infiernos. En Fassbinder el hacerse ángel no compensa la pureza de una fe, pues es un papel maldito. Es el precio de un sacrificio humano, de un ser humano sacrificado por la comunidad, cuya dimensión sagrada encuentra su origen, precisamente, en una maldición, en un rechazo que lo propone directamente como víctima expiatoria: un trabajador griego para una comunidad de campesinos bávaros (la obra original de Katzelmacher); otro inmigrante marroquí que por su matrimonio pasa a formar parte de una tamilia alemana; un homosexual proletario en una comunidad homosexual burguesa (La ley del más fuerte); un transexual para su familia, para los homosexuales (Un año con trece lunas); un hijo caído en desgracia para su madre (El mercader de las cuatro estaciones); una mujer excesivamente sensible y superior para los convencionalismos de su época (Fontane Effi Briest), etc. Desde Ich will doch nur, dass ibr mich liebt hasta Bolwieser, en la obra de Fassbinder abundan las películas relacionadas con el tema del hacerse santo. Todas están prácticamente cortadas por el mismo patrón: un individuo débil —porque se encuentra solo y busca amor— se convierte en presa para los demás, que explotan su afecto hasta la saciedad y lo rechazan cuando ya no les resulta útil, abandono que se salda inevitablemente con el suicidio del desgraciado (La ley del más fuerte, El viaje a la felicidad de Mamá Küster).
Yann Lardeau, en Rainer Werner Fassbinder, Cátedra, 2002. pp. 131-132.