El año de las luces
Jorge Sanz, Verónica Forqué, Maribel Verdú, Rafaela Aparicio, Santiago Ramos, Chus Lampreave
- 105 min.
En 1940, el adolescente Manolo y su hermano pequeño, hijos de un soldado caído en la guerra, pasan una temporada en un sanatorio aislado cerca de la frontera con Portugal por síntomas de tuberculosis. Allí Manolo vive su despertar sexual y se enamora perdidamente de una chica que viene a trabajar como enfermera desde un pueblo cercano.
Primera colaboración en el guion entre Fernando Trueba y Rafael Azcona, partiendo de una anécdota que el primero había escuchado y que no había podido realizar antes por estar ambientada en la posguerra y resultar un filme caro. Supuso en efecto el inicio de una exploración de Trueba por los códigos formales de la película de época, introduciendo en la misma el humor y el romanticismo ya presentes en sus primeras obras; virtudes que se depurarían después en Belle Époque, escrita también por Azcona.
- Ano:1986
- Países de producción: España
- Guión: Fernando Trueba, Rafael Azcona
- Fotografía: Juan Amorós
- Montaje: Carmen Frías
- Productora(s): Iberoamericana Films Producción
Trabajando con Rafael
Fernando Trueba
Debía ser el 1984, cuando le llamé por segunda vez. No recuerdo muy bien qué historia le propuse escribir conmigo. Lo que sé es que era otra comedia "a la americana", si puede decirse. Charlamos de ésa y otras historias. Entre ellas yo le conté la historia de un amigo mío, Manolo Huete, que éste me había contado años atrás en un bar, antes de yo haber dirigido ninguna película, y que yo soñaba con hacer algún día, pero que entonces consideraba carísima e irrealizable por ser de época. A Rafael le encantó la historia de Manolo. Pero de nuevo me dio calabazas. Subiéndome al taxi, en el Paseo de La Habana —o recuerdo como si fuera ayer—, "Cuando quieras hacer la historia de Manolo, llámame". (...)
Mientras rodábamos [Sé infiel y no mires con quién, 1985], Andrés [Vicente Gómez] (...) me preguntó si tenía algún otro proyecto. Le conté la historia de Manolo y le gustó. Le dije que tenía que escribirla con Rafael Azcona, y le pareció bien. (...) Así que, terminado el rodaje, mientras yo montaba Sé infiel y no mires con quién por las mañanas, por las tardes me reunía con Rafael en uno de "sus" cafés. (...) Pasamos tres semanas hablando de la historia de Manolo, de sus personajes, de la época, de qué cosas debían conservarse de la historia real y cuáles no. Aunque de lo que más hablábamos era de otras cosas, de cine, de libros, nos contábamos nuestras vidas.
Fernando Trueba, en “Trabajando con Rafael”, Nosferatu, nº33, 2000, p. 54