Children of the Beehive
Hachi no su no kodomotachi / 蜂の巣の子供たち
Daisuke Iwanami, Shimamura Shusaku, Shinichiro Kubota, Yoshikatsu Chiba, Yotaka Iwamoto, Sadao Nakamura, Kiyoshi Taira, Hiroyuki Mihara
- 86 min.
Un grupo de niños sobrevive como puede en el Japón de la posguerra a través del mercado negro. Cuando se encuentran con un soldado expatriado que vaga por el país, deciden unirse a él, con el objetivo de llegar a una escuela especial para huérfanos del conflicto. El primer filme independiente de Shimizu tras su marcha de la Shochiku le permitió hacer una cinta de corte neorrealista en la que no esconde ninguna de las dificultadas que atravesaba su patria en ese momento. Particular road movie con una sorprendente escena sobre las ruinas de Hiroshima, asentó una línea de trabajo con chicos que se extendería durante muchos años y a lo largo de diversos filmes en los que los jóvenes son protagonistas.
Foto ©KOKUSAI HOEI
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Hiroshi Shimizu – El arte de perderse
Children of the Beehive
Versión lingüística:VOSGFormato:35mm.
- Ano:1948
- Países de producción: Japón
- Guión: Hiroshi Shimizu
- Fotografía: Saburo Furuyama
- Productora(s): Kokusai Hoei
Hiroshi Shimizu: un héroe de su tiempo
Alexander Jacoby (Senses of Cinema)
Los niños de Shimizu no siempre son encantadores ni felices. Entre ellos hay huérfanos de guerra (Los niños del paraíso [1948]), delincuentes (La torre de la instrospección [1941]), niños que no quieren a sus padres (The Tale of Jiro [1955]) o que no son queridos por ellos (A Mother’s Love [1950]) y niños rechazados por sus compañeros (Olvida el amor por ahora [1937]). Algunos sufren enfermedades y discapacidades (La escuela de Shinomi [1955]), y otros mueren (Olvida el amor por ahora, Los niños del paraíso). Shimizu no era solo un director de películas infantiles. La sutil tragicomedia de Arigato-san (1936) y Ornamental Hairpin (1941) se distingue por su delicada exploración de los sentimientos de los adultos. Ambas películas tienen un enfoque principalmente personal, pero el trasfondo de ambas es el empeoramiento de la situación política en una nación cada vez más beligerante. Por su parte, películas como Un héroe de Tokio (1935), Olvida el amor por ahora y Notes of an Itinerant Performer (1941) se centran en la opresión de las mujeres en la sociedad japonesa.
Las películas de Shimizu son, de hecho, menos encantadoras que conmovedoras, y él era un gran crítico social. Sus personajes son casi siempre personas marginadas de la sociedad, ya sea por su situación personal (pobreza, ruptura familiar), su profesión (sus hombres suelen ser artistas; sus mujeres, azafatas o prostitutas) o su ubicación geográfica (la mayoría de sus películas están ambientadas en zonas periféricas de Japón, en particular en la península de Izu, montañosa y de difícil acceso). La simpatía de Shimizu por los marginados le permite adoptar una perspectiva desde la que observar con escepticismo una sociedad en la que sus personajes encajan con dificultad, si es que lo hacen. Esta tarea nunca fue tan urgente como en el convulso Japón de la década de 1930.
Dado que la reputación de Shimizu sigue basándose en gran medida en sus películas infantiles, vale la pena tomarlas como punto de partida. Su recurso narrativo más recurrente es centrarse en individuos excluidos del grupo, como ocurre en Olvida el amor por ahora, Los niños del paraíso, La escuela de Shinomi y (brevemente) en Four Seasons of Children (1939). El motivo de esta exclusión varía, pero los prejuicios del grupo tienden a reflejar, en miniatura, los de la sociedad en su conjunto, ya sea hacia los propios niños o hacia sus padres: así, en Los niños del paraíso, dos hermanos son condenados al ostracismo por sus compañeros porque su padre es sospechoso (injustamente) de malversación; mientras que en Olvida el amor por ahora, el héroe, Haru, es rechazado por sus compañeros de colegio porque su madre le mantiene trabajando como azafata en un club nocturno. En La escuela de Shinomi, la atención se centra en la discapacidad infantil, un tema que evidentemente interesaba a Shimizu: es el tema de una de sus primeras películas conservadas (aunque fragmentaria), The Village Blacksmith (1928), y un niño se rompe el brazo y la pierna en una caída en Four Seasons of Childhood. En La escuela de Shinomi, un niño víctima de la polio es rechazado por sus compañeros, que se niegan a dejarle participar en su partido de béisbol y más tarde inventan una acusación infundada de robo. En uno de los toques visuales más dramáticos de Shimizu, la cámara sigue al chico mientras huye de los niños que lo acusan, con su muleta trazando una línea en la tierra del patio, lo que funciona como una metáfora visual de su estigmatización. La película es pesimista en la medida en que asume que los problemas de las personas discapacitadas no pueden ser acomodados dentro de la sociedad: la solución que propone es su separación de la sociedad mayoritaria en una escuela especial. (...)
[Volviendo a los tiempos de la guerra], a medida que la situación bélica se agravaba, Shimizu se vio obligado a cumplir cada vez más con los requisitos del régimen militar. Sayon’s Bell (1943) fue concebida como propaganda para la ocupación japonesa de Taiwán, e incluso La torre de la introspección, una obra aparentemente liberal sobre un hogar para niños conflictivos, termina con una nota incómoda cuando los niños aceptan un régimen de duro trabajo físico para construir un canal. Aunque no es explícitamente militarista, la película, con su afirmación de las penurias físicas y la perseverancia por una causa mayor, es sin duda compatible con los ideales del régimen. En defensa de Shimizu, cabe destacar que, en la década de 1940, y sin duda después de Pearl Harbour, todo director japonés no tenía más remedio que conformarse, al menos pasivamente, con esos ideales o dejar de trabajar (de las figuras más importantes, solo Yasujiro Ozu siguió este último camino). Shimizu, al igual que Mizoguchi, acabó capitulando, pero resistió todo lo que pudo.
Traducción propia del inglés.